` [Impresiones] Saint Seiya Omega episodio 2 ~ Proyecto Nihon

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miércoles, 11 de abril de 2012

[Impresiones] Saint Seiya Omega episodio 2


(Léase este párrafo con la voz impostada de Raúl Espinoza y la melodía introductoria del resumen de la serie clásica) En el episodio anterior, los fans tras haber presenciado el estreno de SS Omega fueron invadidos por la desesperanza al percatarse de la traición de los productores de la Toei. Sus malheridos miembros, abatidos por los embates sacrílegos yacen ahora en el suelo y algunos de ellos han quedado inconscientes. Solo un puñado de jóvenes ha logrado levantarse tambaleante y haciendo arder su cosmo, se preparan a elevar sus puños nuevamente para defender el honor de Athena y los cinco de bronce. Hoy presentamos: La traición del emperador Kurumada y los santos de la desesperanza.

Empiezo esta reseña de forma tan poco ortodoxa y con una broma tan mala porque no me puedo tomar totalmente en serio todo lo relacionado a SS Omega. Entiendo perfectamente cómo los viejos fans rabiosos continúan quejándose de la serie, pero también entiendo a los que la toleran e incluso la disfrutan. En ambos casos, obviamente, me refiero a los espectadores de mi generación, ya que la recepción de la serie entre los jóvenes de ahora es, o poco clara, o tibia. Con este segundo episodio de Omega nos queda claro que la producción es transparente, hizo lo que realmente esperábamos, tomó una vieja serie clásica, y no la adaptó a los tiempos modernos, sino que se valió de su fama y principios para crear un nuevo producto. Está claro que el nicho de mercado está allí, los nuevos espectadores y los viejos, quienes por nostalgia o furia la verán sí o sí. Podemos decir entonces que fue una excusa en cierto grado – y se le da un margen por haber tenido en sus inicios a personas importantes en su planeamiento (Araki, Umakoshi y hasta Kurumada como padrino).


Fuera de la épica que por momentos se presentó en el primer capítulo, este episodio tuvo una mezcla de momentos buenos y flojos. Hasta cierto punto, casi en todo el primer tercio, se respiraba la vieja esencia de la serie; aun cuando hablamos del típico capítulo de presentación de personajes y aprendizaje de las normas que rigen el universo de la serie, había algo de nostálgico. Sea la idea del viaje, Tatsumi preocupado e inútil como siempre, Shaina sin máscara (Oh, sí, oh, sí, megasuperarchiultraMILF!!!), Saori desaparecida, los duelos y la victoria de turno, por momentos hacían pensar que realmente la serie no podía ser tan mala, y que quizás podía encaminarse como un spin off, decente, pero no. Todo intento de efectividad se queda a medias, se disuelve en los minutos siguientes y termina por volverse un episodio aburrido, con un cierre más que desolador, la tan temida escuela de santos – en mis tiempos los mandaban a Rozan, Siberia, Grecia o la Isla de la Muerte (vale, había un poco de “toqueteo” con Esmeralda, pero lo demás eran lágrimas de sangre).


Veamos, lo peor en este capítulo continúa con los temas relacionados al diseño y a los cambios de fondo. No obstante, es algo con lo que tendremos que lidiar hasta el final (aunque en el SS clásico los personajes padecieron de una considerable pérdida de peso con el correr de las temporadas). La secuencia de Souma, el león menor (el leoncillo…LOL), es más dinámica que la de Pegaso, y eso la hace, incluso por sobre el sonido metálico de su adhesión, una transformación mágica. También, la desafortunada adición de las clothstones tiene un paralelo atroz con la asignación de elementos al cosmos y su ascensión a principio fundamental. ¿Es en serio? Entendemos que en los cinco protagonistas de bronce se haya podido asociar a las técnicas la acción de algunos elementos, pero y qué pasa con caballeros del tipo físico como el unicornio (pues creemos el elemento rodilla, patada, pie, total si hasta en Sekirei hay una del tipo ¡puño!). La rueda de los elementos que parece regir a todos los santos ahora evoca un vago recuerdo del reloj de la torre de las doce casas. ¿Se pretendía reemplazar ese icono? No, tan solo se ha creado un universo donde todo tenga una mejor explicación y sean reconocibles los roles de los personajes con elementos, colores, personalidades como en todo anime para niños. Lo cual no es malo, pero ya dice bastante de la serie.


El villano de turno es malvado, rapta a Athena y acaba con su propio soldado finalizada su utilidad, su diseño lo hace menos humano y es más una presencia irreal, incluso fuera de lugar en la serie; una que incluso brindó en antaño espacio a personajes deformes y poco agraciados. ¿Que la lucha en la oscuridad recordó a la pelea de Shiryu contra los dos dragones negros del manga? Falso, porque esa situación es muy común en el planteamiento de personajes con ventaja y asociados a la oscuridad o maldad. El pasado de Souma es un claro ejemplo de cómo se va a manejar la emotividad y las motivaciones ocultas de los adolescentes, pues ahora más que nunca parece que ya no son guerreros con una sola motivación, sino personajes con emociones y pasado trágico/oscuro/triste como los de Lost Canvas. No negamos que sea solo una excepción, pero recordemos que Kouga ya estuvo EMOtivo en plan Shinji (“nadie me entiende”, “¡no quiero ser caballero!”). También, fue extraño ver cómo Souma duda de sus habilidades y se emociona al vencer a su oponente como si fuera su primera batalla, algo casi inconcebible frente al temple y voluntad de Seiya y compañía.


En resumidas cuentas, tenemos un episodio clarificador, que confirma nuestros temores. Aquellos que esperaban ver más de Saint Seiya, ya pueden deshacerse de sus esperanzas, pero si pueden verla como otra serie pueden salir hasta satisfechos con un show promedio que busca entretener. Las comparaciones son odiosas, pero aquí son necesarias, no la podemos juzgar con base a prejuicios, tan solo por sus aciertos y yerros. Insisto, Omega no es SS, no pretende serlo, somos nosotros quienes decidimos rabiar por no encontrar lo que buscamos. Si tanto nos preocupa la trama original, regresemos al manga; Omega es válida, es convencional y de hecho no es lo peor de su temporada. Es más, aquellos acostumbrados al fan service y ecchi tendrán su recompensa en el siguiente episodio con el pole dance de Yuna y su actitud de ojousama; perfecto complemento de la Palestra, aquel colegio de santos donde duros dramas de acoso y slice of life nos esperan… wait… WHAT!!! Es broma (ojalá). Solo queda seguir viendo Omega y comprobarlo, así que menos drama y a ser más tolerantes, o simplemente desinteresados con un producto de mero entretenimiento.